Teamworks l Coworking Buenos Aires

Todo el mundo habla de ellos, y están generando un fuerte impacto en el mercado laboral. Pero, ¿de dónde salió la brillante idea de crear espacios de coworking?

Estos espacios dan lugar a emprendedores y profesionales independientes de diferentes rubros. El objetivo es generar un sitio de trabajo sin barreras que permita fortalecer tanto los proyectos individuales como los lazos personales.

Si bien se estima que estas oficinas compartidas llegaron a Argentina en la última década, la historia de los espacios de coworking se remonta hasta fines del siglo pasado.

 

coworkingLa génesis de los espacios de coworking

Pocos conocen la historia de origen de estas oficinas compartidas que se encuentran tan en boga en la actualidad.

Para empezar, en 1995 se fundó en Berlín C-Base, considerado uno de los primeros hacklabs del mundo.

Éste era conocido como un espacio orientado al trabajo en comunidad, regido por las nuevas tecnologías y el universo digital.

Dichos hacklabs son considerados los predecesores de los espacios de coworking que conocemos en la actualidad.

Sin embargo, el concepto de coworking surgió gracias a Bernie DeKoven, quien utilizó este término por primera vez en 1999.

En ese entonces, bautizó de esta manera al método que facilita el trabajo colaborativo desde una mirada no competitiva. Es decir, darle un espacio a los trabajadores para realizar sus propios proyectos mientras se relaciona con otros coworkers.

DeKoven es un reconocido profesional multidisciplinario. Es escritor, diseñador de videojuegos y humorista.

Ser desarrollador de juegos en el mundo virtual lo llevó a plantearse un concepto de trabajo colaborativo, donde el freelancer pudiera compartir un espacio en común con otros integrantes de la comunidad.

 

 

spiralmuseEl primer espacio de coworking

Con el cambio de siglo, comenzaron a aparecer estos espacios novedosos de trabajo en diferentes ciudades del mundo.

Sin embargo, recién en 2005 abre sus puertas el primer espacio oficial de coworking en la ciudad de San Francisco, de la mano de Brad Neuberg, un profesional de la industria del software.

Spiral Muse surge como una reacción a espacios antisociales de trabajo y ante la improductividad que genera trabajar desde casa.

Allí se ofrecieron recursos operativos presentes en toda empresa, pero en convergencia con las libertades que ofrece el freelance.

Mientras tanto, la idea de coworking desembarcaba en Londres, para luego esparcirse por toda Europa y el mundo. Para 2007, el término coworking ya marcaba tendencia en la base de datos de Google.

Hoy, el coworking dejó de ser novedad para convertirse en una alternativa real a las oficinas tradicionales, y un espacio ideal para la innovación y el desarrollo de emprendimientos a nivel global.

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