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Es prácticamente un lugar común el crisparse con el tránsito, sobre todo en la caótica Ciudad de Buenos Aires. Por eso el mundo celebra la creación del emprendedor Uri Levine: la aplicación de tránsito y navegación Waze.

En su paso por un evento organizado por la Embajada de Israel y la Dirección de Emprendedores del Ministerio de Modernización de la Ciudad de Buenos Aires el Centro Cultural San Martín, Levine contó su historia como emprendedor y dio algunos consejos para alcanzar el éxito con una startup.

“El camino del emprendedurismo es como subirte a una montaña rusa. Si no te gustan los altibajos y los extremos, mejor no arranques”, fueron las primeras palabras del emprendedor israelí.

Según detalló La Nación, Levine aseguró que cualquier proyecto empieza con una emoción fuerte, “generalmente de amor o de odio”. En su caso, fue algo como “odiar el tráfico”.

Hace 10 años comenzó a desarrollar su idea junto a Ehud Shabtai y Amir Shinar, para lanzar formalmente la aplicación dos años después. El financiamiento de la app fue lo que más les costó, “si emprender es subirse a una montaña rusa, conseguir fondos es subirse a una montaña rusa en la oscuridad”, ejemplificó. Tras seis meses de rechazo, lo consiguieron.

Levine describió a Waze como “una red social de conductores para conductores” que permite ahorrar “hasta 10 horas de tráfico por mes”.

A medida que la aplicación iba creciendo y ganando usuarios, debía incorporar mejoras y actualizaciones constantes. “A la gente le gustaba la idea de que todos los conductores nos uniéramos para combatir los embotellamientos, pero la aplicación todavía no era útil porque no daba buenas indicaciones para llegar de un punto a otro. Recogimos datos y todo el feedback posible e, iteración tras iteración, construimos nuevas versiones hasta llegar a un nivel suficientemente bueno en 2011″, narró.

El crecimiento fue tal, que en 2013 Google quiso comprar la aplicación, y el emprendedor se retiró un día después de la compañía para construir otras startups.

Describió su camino como emprendedor como “un viaje de fracasos” hasta llegar a un éxito, aunque nunca descansó en los laureles. Actualmente, tiene siete proyectos fundados o cofundados en su “portfolio” y reconoce que siempre está en busca de nuevas ideas.

 

Claves de un emprendedor exitoso

La génesis del emprendimiento es como un noviazgo: “Hay muchas ideas que te gustan, evaluás varias y elegís una: sabés que es la correcta. Mirás esa idea desde diferentes perspectivas, llegás a conocerla bien, no querés estar con otra idea. Cuando tenés la confianza suficiente, les contás a tus amigos, y es probable que te digan que esa idea nunca va a funcionar o que no es para vos. Pero vos estás enamorado: no escuchás a los demás, y eso es bueno, porque si los escucharas, entonces no empezarías el viaje. En cierto punto, si no te sentís cómodo para hablar de la idea, es porque todavía hay algo que no te convence”.

No enamorarse de la solución, sino del problema: “Los emprendedores queremos hacer de este mundo un lugar mejor. Si nos enamoramos de la solución y no escuchamos a las personas que pensamos que tienen ese problema, entonces podemos encontrarnos con que nos quedamos con una solución que busca un problema”.

El equipo es la clave: “La mitad de los emprendedores dicen que fracasan porque el equipo no es correcto. Cuando les pregunto cuándo supieron que quienes los acompañaban no eran las personas ideales, la mayoría me dice el primer mes o el primer día. El problema no es ese, sino que el CEO no puede tomar las decisiones necesarias por más difíciles que sean. A nadie le gusta tomar este tipo de decisiones y por eso se las dejan al ejecutivo: si sos el ejecutivo, tomalas”.

En las rondas de inversión, nunca olvidar el punto fuerte del proyecto: “Siempre hay que empezar con nuestro fuerte cuando buscamos financiamiento. Supongamos que es el tamaño del mercado: entonces, deberás ponerlo en la primera diapositiva de la presentación. Además, a todos nos gusta una buena historia: es bueno practicar y practicar hasta que tengamos la propia para crear empatía”.

“Suficientemente bueno” es mejor que perfecto: “Construimos Waze para un asistente digital personal [como la Palm], que hoy está desaparecido. Rápidamente pasamos a los smartphones, pero también es posible que en una década desaparezcan. Esto es el ritmo de la innovación: dentro de una década, cinco de las 10 empresas más grandes del mundo no existirán, pero la oportunidad es que podrán ser reemplazadas por alguien que fundó su emprendimiento hoy. Hay que hacer las cosas lo suficientemente rápido para poder moverte bien”.

 

 

Fuente: La Nación

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