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En esta nueva entrega de emprendedores que han dejado una marca en la historia, te presentamos la renovación de las cafeterías y el servicio personalizado.

¿Ya sabés de qué hablamos? Así es: ¡Starbucks! Conocé cuál es la historia de la cafetería que conquistó al mundo.

 

La simplificación del café

Todo se remonta al comienzo de la década del ’70 en los Estados Unidos, cuando tres amigos (Jerry Baldwin, Zev Siegel, y Gordon Bowker) abrieron el primer local en el mercado histórico de Pike Place, en Seattle.

Con el objetivo de brindar a sus consumidores una experiencia del estilo europeo, el primer Starbucks vendía máquinas y granos de café tostado de alta calidad.

El gran cambio del emprendimiento surgió cuando el empresario Howard Schultz decidió unirse al equipo, y se convirtió en Director de Operaciones, Ventas y Marketing.

Fue él quien, tras un viaje a la ciudad italiana de Milán, propuso a sus socios ampliar el negocio. Al parecer, Schultz se quedó embelezado con la dinámica del “café espresso” y la fascinante relación entre los baristas y sus clientes.

De esta manera, en 1984 se sirvió el primer “caffe latte” en el local que hasta entonces se dedicaba  a vender insumos cafeteros.

Tres años más tarde, Schultz decide comprar Starbucks, que para ese momento ya contaba con 11 tiendas, y desde entonces se produjo una expansión masiva de esta cafetería moderna.

Primero alcanzó el mercado estadounidense, para luego convertirse en una marca internaciones, desembarcando en Argentina en el 2008.

 

El elemento diferencial

Una de las mayores particularidades que tiene Starbucks es la personalización de sus productos. Ofrece una amplia gama de cafés provenientes de diferentes partes del mundo, que a su vez pueden combinarse con varios tipos de sabores, crema e intensidades.

Otra característica del gigante de café es que busca establecer una atmósfera única y amigable en todos sus locales. Sus empleados siempre son amigables, y no demoran demasiado en la producción y entrega de los pedidos, mientras que los locales en sí ofrecen un ambiente agradable que invita a sentarse a disfrutar de la bebida.

Para Starbucks, la interacción con los consumidores es fundamental, por eso centran su funcionamiento en satisfacer a sus clientes.