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En un mundo donde lo digital toma cada vez más fuerza en la vida cotidiana del hombre, no resulta tan sorprendente que existan las monedas virtuales.

Hemos analizado el nacimiento y desarrollo de la divisa denominada Bitcoin, pero no es la única que circula en el mundo.

Al parecer, el foco ahora está puesto en una moneda llamada Ethereum, y el diario La Nación se encargo de profundizar cuál es su impacto actual en el mercado.

 

Ether, la nueva moneda digital que desvela a los argentinos

Una montaña de mensajes había empezado a acumularse en el grupo Ethereum Argentina de Facebook. Desde 2014, este espacio había funcionado como un reducidísimo foro de debate sobre ether, una divisa digital que funcionaba como método de pago para las operaciones realizadas en su propia plataforma y que, como tantas otras, languidecía bajo la sombra del poderoso bitcoin.

Luis Daniel, su administrador, no lograba salir de su asombro. “Estuvo casi sin movimiento hasta hace un par de meses. En marzo había 120 personas, hoy ya son 1944 y tuve que poner un moderador porque no me daba el tiempo para aceptar las solicitudes”, dice a LA NACION.

La causa del nuevo interés está a la vista: una fenomenal suba en el valor del ether, que pasó de costar US$ 7,98 el primero de enero a US$ 407,10 apenas cinco meses después, un 5000% más.

Desde entonces, su costo se ha estabilizado en algo más de US$ 200 pero el entusiasmo de los fanáticos argentinos de las divisas digitales sigue alto.

Ethereum es una creación del programador ruso-canadiense Vitalik Buterin, que propuso su desarrollo en 2013. Una de sus características centrales es que permite correr sobre su plataforma contratos inteligentes, acuerdos informáticos entre personas y organizaciones que se ejecutan solos sin la intermediación de entidades financieras o regulatorias.

“Por un lado, lo que tiene el ether que generó tanta suba es esta tecnología que tiene detrás, que posibilita operaciones diferentes a las del bitcoin. Además, para usar la plataforma necesitás contar con su moneda. Esto hizo que subiera tanto su precio”, dice Federico Rossi, analista de la consultora Research for Traders.

Para financiar su lanzamiento se realizó entre julio y agosto de 2014 una ICO -Initial Coin Offering u oferta pública de monedas- en la que se repartieron 11,9 millones de ethers por un total de 31.591 -equivalente a US$ 19,17 millones de dólares en la cotización de ese entonces.

 

La batalla de las monedas virtuales

No todos en la comunidad miran con buenos ojos estos movimientos. Para el conferencista de bitcoin, Franco Amati, uno de sus problemas es que, a diferencia de esa divisa, el ether “no intenta ser una moneda, ni un resguardo ante procesos inflacionarios, por ende ni siquiera se encuentra definido cuál será la emisión futura que requiere la plataforma”. Sin embargo, reconoce que “esto no es un problema para su uso real”.

Entre quienes proponen al bitcoin como la solución financiera más sólida, surgió la idea de crear un sistema capaz de otorgarle algunas de las características más atractivas de la divisa rival. Así nació el proyecto Rootstock (RSK), una iniciativa 100% argentina que permite realizar con bitcoins las operaciones que hasta ahora sólo se podían hacer en Ethereum -como ICOs y contratos inteligentes-.

“Con RSK, el bitcoin vuelve a tener la dominancia del mercado”, afirma Diego Gutiérrez Zaldívar, CEO de RSK y presidente de la Fundación Bitcoin Argentina. “[La plataforma] está 100% funcional ahora, pasando por un proceso de estabilización”, admite.

Según cree, de todos modos, que el lanzamiento de RSK no dará un golpe mortal al ether. “No creo que desaparezca. Hay mucha gente que ha construido negocios en Ethereum, por lo cual existe todavía un incentivo económico”.

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