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En otra oportunidad hemos reparado en la aparición de las empresas unicornio a nivel mundial, es decir, aquellas compañías que tienen una valuación de u$s1000 millones en el mercado.

Sin embargo, la revista Apertura realizó un análisis sobre las startups de Argentina y destacó que en la actualidad abundan empresas denominadas “ponies”, que aún no llegan a ser unicornios pero están camino a serlo.

 

La Argentina de los ponies

A la nueva generación de startups que hacen ruido en el ecosistema emprendedor argentino se las empezó a llamar ponies. Nobleza obliga, uno de los primeros que lo hizo fue Gabriel Gruber, fundador y CEO de Properati, plataforma de compra-venta y alquiler de inmuebles. En un escrito, el emprendedor también daba cuenta de lo obvio pero no tan conocido: toda aquella empresa argentina que alcanzó un tamaño de más de US$ 10 millones de valuación –y los unicornios incluidos– no tienen a la Argentina como su principal fuente de ingresos.

El informe de Apertura presenta como los futuros unicornios surgen de las opiniones de los referentes de un nicho emprendedor que espera con ansias la aparición de nuevas compañías de tamaños globales. Así lo sintetiza Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre y líder de una generación de unicornios que anhela ver a los próximos: “Estamos todos buscando eso y necesitándolo. Esperamos que suceda. Y creo que va a suceder, pero son cosas que requieren tiempo y suerte”. Otro referente de la camada anterior que tocó campana en Nueva York, Guibert Englebienne —cofundador y CTO de Globant, también presidente de Endeavor Argentina—, es optimista pero aclara: “Si hay que mirar la mitad del vaso vacío, creo que tenemos buenas startups pero faltan buenas scaleups; a lo mejor generamos buenos emprendedores, pero no tan buenos empresarios”.

Los sectores de los que provienen son variados: desde nanosatélites hasta la ciberseguridad, pasando por los clasificados online y rozando las valijas inteligentes. “Van a ir surgiendo”, agrega Englebienne, y plantea: “Se puede tener unicornios infernales. Ahora todos quieren fintech; antes era e-commerce. Luego vendrá Biotech”. Ignacio Peña, fundador de Surfing Tsunamis y hermano de Marcos, actual jefe de Gabinete de la Nación, destaca que “empieza a haber más ejemplos de empresas globales y con innovación, que no son adaptaciones, sino que hacen algo diferente”, al referirse a los casos locales.

Surfing Tsunamis unió fuerzas con NXTP Labs para mapear el ecosistema de compañías tecnológicas de la región, en un informe titulado Tecnolatinas, de reciente publicación. El texto, además de dar a conocer las supuestas valuaciones de las compañías de la región, habla de siete espacios de la tecnología en los que observa un enorme potencial de crecimiento para las empresas tecnolatinas: fintech, agtech y foodtech, inteligencia artificial y automation software, biología sintética, energías renovables, realidad virtual y aumentada e IOT o Internet of Things.

“Estamos emprendiendo un proceso latinoamericano de crear unicornios desde América latina y sobre todo financiado por latinoamericanos”, cree Lorena Suárez, Country manager de Wayra Argentina. Probablemente, la escasez de inversión y la dificultad de escalar rápidamente sea lo que provoque que la Argentina no se encuentre con unicornios en el corto plazo.

“La condición de unicornio te la termina dando una inversión postmoney”, dice Juan Manuel Menazzi, director del Centro de Emprendedores del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), cuando hace referencia a casos paradigmáticos como Snapchat, que recibieron inyecciones fuera de lo común. Y añade: “Para que surja uno debe haber ese tipo de inversores y perspectivas interesantes de crecimiento. En la Argentina no tenemos esos inversores con esa disponibilidad de dinero y esas expectativas de desarrollo”.

 

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