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¡Llegó el Crowdfunding a la Argentina! Así es, el sistema que permite a grupos de personas aportar dinero online para financiar a emprendedores y sus iniciativas finalmente fue reglamentado.

La propuesta que formaba parte de la flamante Ley de Emprendedores fue aprobada por la Comisión Nacional de Valores (CNV) en los primeros días del año.

Si bien es un método reconocido a nivel mundial, aún no se utilizaba en el país. Con esta nueva medida se podrá fortalecer al sector emprendedor.

El denominado Sistema de Financiamiento Colectivo autoriza a los emprendedores a buscar financiamiento a través de la “Plataforma de Financiamiento Colectivo” (PFC), por el que podrá contactarse con personas físicas o jurídicas que actúen como inversores.

 

Condiciones para el crowdfunding

El diario El Cronista elaboró una especie de guía para que los emprendedores conozcan un poco más acerca de esta nueva herramienta que tienen a disposición.

Requisitos para ingresar al sistema: Para empezar, se debe constituir una Sociedad Anónima, una Sociedad de Acciones Simplificadas (SAS) o un fideicomiso. Una vez fundada la estructura, tendrá que establecer información del proyecto, qué instrumentos se emiten, la tasa de interés, la maduración y otros datos contables de relevancia.

Los proyectos que se constituyan dentro de este sistema tendrán un monto máximo de emisión de 20.000.000 pesos para el capital inicial, un período de suscripción de entre 30 y 180 días y una plataforma que permita la interacción con los inversores. La PFC deberá dedicar una sección de su página web al mercado secundario de los instrumentos del propio emprendimiento que se hayan colocado.

¡Atención! El sistema no asegura que los emprendedores consigan el 100 por ciento de los recursos que demanden.

Participantes del Crowdfunding: La reglamentación permite la participación de personas físicas como jurídicas por medio de varias opciones a través de la PFC. Por un lado, pueden comprar acciones de la SA o de la SAS constituida (según sea el caso) para el emprendimiento, o bien adquirir créditos convertibles en acciones de la sociedad en la que deseen invertir. En caso de que el emprendimiento haya nacido a partir de un fideicomiso, los inversores pueden directamente participar en él.

Por otro lado, el monto máximo para cada inversor es de 20.000 pesos, o el 5 por ciento del capital inicial del proyecto en caso de que la proporción sea menor a aquella cifra. El rendimiento dependerá del riesgo que cada proyecto suponga, e incluso puede dar pérdidas. Por ello, la normativa impide que las PFC emitan opiniones respecto de la factibilidad del proyecto o aseguren la obtención de lucro al inversor.

Además, la norma establece que cada aportante deberá presentar una declaración jurada para poder invertir en una PFC y pone un tope a los ingresos que puede destinar con respecto a su propio patrimonio.

– Beneficios tributarios: La inversión en emprendimientos por esta vía tiene beneficios impositivos, ya que hasta el 75 por ciento del dinero destinado inicialmente puede ser deducido del Impuesto a las Ganancias. En caso de que el proyecto se radique en una “zona de menor desarrollo”, el tope será de 85 por ciento.

Además, la norma contempla que puede deducirse de Ganancias hasta el 10 por ciento de los dividendos obtenidos en los primeros cinco años del proyecto, lo que podría darle un fuerte impulso al sistema.

 

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