Encabezar un emprendimiento o una startup exitosa requiere de un combo perfecto entre personalidad, hábitos y capacidad de gestión.  Pero, ¿cómo se mide esta capacidad?

El CEO de Integrar Recursos Humanos, Pablo Barassi, hace hincapié en la diferencia entre el costado racional o medible de la gestión (contabilizado en “resultados”) y el lado humano o emocional (los “logros”).

Teniendo en cuenta estos dos conceptos, la valorización de la gestión queda más equilibrada, tomándose conciencia de que muchas veces la energía para llegar a los resultados surge del reconocimiento consciente de los logros, explicó Barassi a La Nación.

El CEO Genome Project nació justamente para identificar las cualidades que hacen a una buena gestión y, por ende, un excelente CEO.

Este estudio de liderazgo apunta a romper con los estereotipos y analizar el background histórico de los CEOs. Tal es así que, por ejemplo, el 45 por ciento de la muestra de más de 17.000 ejecutivos asegura haber tenido grandes tropiezos y pérdidas en los negocios. Una vez más queda demostrado que la resiliencia hace al emprendedor.

De este análisis se desprenden cuatro comportamientos específicos que marcarían la diferencia en el desempeño. Si bien pueden variar según el tipo de industria y organización, éstas son las claves de un CEO exitoso.

 

Gestión y éxito

Decidir con convicción y velocidad: una decisión rápida, ágil y con convicción, aun errada, es más destacable que ninguna decisión o una excelente a destiempo. El ser decisor conlleva más que el pretender que sea siempre buena. Paradójicamente, aquellos con buen manejo de la complejidad intelectual, en aras de la respuesta “perfecta” lentifican sus decisiones y atentan contra su propio éxito, boicoteándose a sí mismos y a sus equipos, por ser “cuellos de botella”. La cautela en demasía deja de ser virtuosa. Sólo un tercio de los CEOs perdieron su trabajo por malas decisiones, dos tercios por ser indecisos. El 94% de los directivos fracasa porque decidieron muy poco o a destiempo.

Comprometer con el impacto: el estudio confirma que quienes logran está reorientación y compromiso de energías “360”, son 75% más exitosos en su puesto. Planificación no azarosa, disciplina de ejecución e inversión de tiempo de agenda en esas estrategias de influencia sopesan tanto como la calma bajo la presión que conllevan: dos tercios de la muestra dan alta valoración a esta cualidad. La entrega consciente de confianza y la gestión del conflicto ponderan en los dos tercios de los CEO que se destacan, así como el ser consultivo en decisiones de importancia.

Adaptación proactiva: los CEO que tienen la capacidad de adaptación desarrollada, tienen 70% más posibilidades de éxito, y en ello, una clave parece estar en dedicar no menos del 50% de su atención en el largo plazo, no dejándose devorar por el corto y mediano. Esto los hace propensos a detectar tempranamente tendencias y tomarlas estratégicamente. Otro dato central de la investigación es que los CEO que consideraban los reveses como fracasos y no oportunidades para aprender tienen 50% menos de posibilidades de prosperar. Adversidades y contratiempos aceptados proactivamente confirman el temple.

Entrega confiable: posiblemente la más destacada de las cuatro conductas esenciales del CEO. Se trata de ser predecible como indicador clave de confiabilidad. Quizá lo que alimenta la única cuota de estabilidad en las organizaciones de hoy y multiplica por 15 las probabilidades de éxito. Puntos de vista y expectativas realistas establecidas por adelantado se valorizan más que ficticias revoluciones. Y dentro de los sistemas de gestión que establecieron los hombres y mujeres “del vértice”, pondera primero el haberse rodeado de equipos fuertes. En el caso de los CEO “primerizos”, el 60% cometieron el error de no armar el equipo adecuado con suficiente rapidez.

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