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Existe el liderazgo innato, pero también existe el que se forja y se va moldeando a lo largo de la vida. Justamente por esto los expertos han desarrollado teorías y claves para impulsar tu condición de líder.

La base del modelo desarrollado por el instituto australiano About My Brain señala que el liderazgo comienza en uno mismo. Si de por sí te frustrás rápido con tus problemáticas personales, entonces puede complicarse el liderar a otros. Por eso, en este área también aplica el empezar por uno mismo.

El instituto australiano propone el modelo denominado I4, que establece cuatro talentos claves para desarrollar un neurolíder. Éstas son:

  • Imaginación: Es la clave que permite lidiar con los cambios y obstáculos, tanto en la vida personal como en la laboral.
  • Inspiración: Implica liberarse de las limitaciones a las que estamos acostumbrados en la rutina, te permite estar atento a lo que te rodea y estar receptivos a las ideas de tu equipo de trabajo.
  • Integración: Es la claridad para identificar las conexiones entre las distintas variables, el equilibrio entre las partes, ya sea de manera personal como en equipo.
  • Intuición: El talento que se activa cuando las situaciones se tornan ambiguas e indescifrables.

 

Conductas simples para desarrollar el liderazgo

Establecidos los cuatro talentos que hacen al liderazgo, el siguiente paso es identificar cuáles son las acciones que podés realizar a diario para potenciarte.

Para desarrollar el primer talento, es recomendable tener una libreta a mano donde anotar todas aquellas cosas que se te ocurren en momentos de inspiración. Si creés que no hiciste a tiempo de anotar alguna, entonces hacé un breve repaso todos los días antes de irte a dormir. Tomá nota de lo que se cruce por  tu cabeza, sin lugar a dudas esa idea que creés perdida va a volver a aparecer.

En sintonía con este punto, incentivate a vos y a tu equipo a volar con la mente. El brainstorming ha ayudado a múltiples campañas, así que no lo limites. Dar lugar y acompañar a tu círculo laboral a realizar estas reuniones de “divague” puede ayudarte a fortalecer tu liderazgo.

Por último, y relacionado con el punto de la intuición, aprendé a escuchar tus instintos. Escuchá tus sensaciones corpóreas, tenelas en cuenta. Son incontables las veces que las callás y al final tenían razón. Así que identificalas, reconocelas y dales lugar, muchas veces terminan siendo tu guía.

 

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