Son muchas las empresas o emprendimientos familiares que se mantienen a lo largo de los años. Sin embargo, no muchas son las que terminan siendo reconocidas a nivel global, ya que por lo general terminan siendo absorbidas por grandes compañìas.

¿Se te ocurre alguna empresa familiar que continúe vigente y que esté recorriendo el mundo? Te acercamos cinco ejemplos clásicos.

 

Empresas que mantienen su esencia

La revista Entreprenuer agrupó algunas de las empresas familiares que mantuvieron su esencia a lo largo de los años, y que mantienen su renombre en el mundo. Conocélas:

  • Walmart: El minorista más grande del mundo tiene orígenes muy humildes. El fundador de la compañía, Sam Walton, abrió la primera tienda en 1950 en Bentonville, Arkansas, y se llamaba Walton’s 5&10. La competencia obstaculizó el modelo de ventas de Walton que ofrecía precios muy bajos en conjunto con servicio de calidad, y pensaron que estaba condenado al fracaso desde el inicio. Pero el éxito de su tienda 5&10 lo inspiró y  en 1962 abrió la primera tienda Walmart. Para 1967, la familia Walton tenía 24 tiendas que en conjunto estaban sumando unos $12.7 millones de dólares en ganancias. Para 2016, los Walton tenían una fortuna de $130 mil millones de dólares, siendo la familia más rica de Estados Unidos. Siete herederos de los hermanos Walton fundadores son ahora dueños de la mitad de las acciones de la compañía.
  • Ben & Jerry’s: Ben Cohen y Jerry Greenfield, dos amigos de Merrick, Nueva York, y uno de los mejores dúos en los negocios, pagaron $5 dólares por un curso por correspondencia sobre cómo hacer helados y terminaron creando un imperio de la heladería. Este par empezó a vender sus helados en 1978, en una gasolinera de Burlington, Virginia. Dos décadas e incontables botes de delicioso helado después, Unilever compró Ben & Jerry’s por $326 millones de dólares en el año 2000. Hoy es la tercera marca de helado más popular en Estados Unidos.
  • The Body Shop: Fundada por el equipo de esposos Gordon y Anita Roddick en 1976, The Body Shop se adelantó a su tiempo y fue una de las primeras empresas cosméticas y de belleza que rechazaron las pruebas en animales y que se comprometieron con temas de comercio justo en países en desarrollo. Para 1982, la empresa estaba creciendo a razón de dos tiendas nuevas por mes. En 2006, L’Oréal compró la marca por $652 millones de libas y la vendió por $1.1 mil millones en 2017 cuando ya no estaba generando los resultados que ellos esperaban.
  • Patagonia: Yvon Chouinard, ambientalista, entusiasta por las actividades al aire libre y practicante de alpinismo, se propuso hacer una línea de ropa colorida y perdurable que aguantara los rigores de un deporte como el alpinismo. En 1973 empezó Patagonia y la compañía creció a razón del 50 por ciento cada año hasta principios de los 90, cuando casi se fue a la quiebra por la recesión. En ese momento la empresa cambió el enfoque de su misión y de sus valores centrales para alinearse con el medio ambiente, las causas sociales, la comunidad y la sustentabilidad. Patagonia demuestra a sus empleados la importancia de la familia ofreciendo guarderías de gran calidad y promoviendo una filosofía progresiva de equilibrio entre trabajo y vida familiar. Patagonia cree en sus valores y donó $10 millones de dólares a causas medioambientales.
  • Burt’s Bees: Esta marca con una base de fans que parece culto, empezó en 1984 cuando Burt Shavitz le dio un aventón a Roxanne Quimby en su Datsun amarillo. Shavitz y Quimby se convirtieron en pareja romántica y profesional y empezaron a fabricar y vender velas hechas de cera de abeja que obtenían de las abejas que Shavitz criaba en su granja en Maine. El primer año la pareja ganó $20,000 dólares en ventas y luego reubicaron la compañía a Carolina del Norte. En 1999, cuando su relación terminó, Shavitz le vendió su parte de la empresa a Quimby por $130,000 dólares. Y en 2007, Clorox pagó $970 millones de dólares por Burt’s Bees. De lo que le tocó a Quimby ($173 millones), Shavitz recibió $4 millones.

 

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