En los últimos años han comenzado a aparecer los espacios de coworking en la Ciudad de Buenos Aires, para luego expandirse a las provincias argentinas.

Históricamente, estos espacios surgieron hace más de diez años como una opción de oficinas a freelancers del sector IT. Sin embargo, con el paso del tiempo se han convertido en el lugar ideal para emprendedores de todos los sectores del mercado.

Hoy en día, se pueden ver brokers de seguros, expertos en marketing y hasta abogados utilizando esta nueva especie de oficinas que rompen con los esquemas tradicionales de espacios laborales.

 

La magia del coworking

Muchos se preguntan qué tienen de especial los coworking si, al fin y al cabo, solo parece ser una mesa donde apoyar la computadora y una cocina donde hacerse un café motivacional. Pero la gracia de estas oficinas colaborativas yace no solo en la practicidad del espacio físico, sino que su fuerza reside en lo humano.

Desde ya, estos espacios facilitan a sus coworkers un domicilio fiscal para su emprendimientos, un lugar donde llevar a cabo sus tareas sin tener que lidiar con inmensos costos de alquiler y la flexibilidad horaria que les permite trabajar exclusivamente en sus momentos más productivos del día.

Esas cualidades impulsan la eficiencia de los freelancers y emprendedores que utilizan estos espacios, aunque lo que más valoran y destacan de los coworking es el ambiente propicio para la interacción entre colegas y personas de otros sectores.

 

La comunidad de los coworkers

En estos espacios se forjan comunidades en las que brillan los proyectos colaborativos y se potencian los propios. La interacción entre coworkers es la gema de las oficinas no tradicionales.

Para fortalecer estos lazos, los coworking fomentan actividades como cursos, eventos de networking e incluso after office exclusivos para la comunidad. La clave no es que sólo vayas a trabajar allí, sino que vayas a conectar en un sentido holístico.

En las oficinas no tradicionales está todo pensado para impulsar la creación de una comunidad, un team formado por personas que inicialmente no se conocen pero que funcionan sinérgicamente. Desde el armado arquitectónico del espacio, la posición de las mesas y los lugares de ocio -en donde se desarrollan los momentos de mayor interacción-, no hay nada librado al azar.

No es casualidad que en los últimos años muchas compañías hayan rediseñado sus oficinas o incluso trasladado su espacio a un coworking. Está comprobado que los espacios colaborativos impulsan la productividad, la eficiencia y el sentido de comunidad.

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