Teamworks l Coworking Buenos Aires

Los emprendedores natos siempre tienen una idea para un proyecto dando vueltas en su cabeza. Sin embargo, muchas veces que allí, flotando en la cabeza sin llevarse a cabo. Y, ¿qué suele suceder después? Te das cuenta que otra persona desarrolló un proyecto similar al que tenías planeado.

Es muy común – y frustrante –  ver que otra persona se animó a plasmar “tu” idea en la realidad y ahora el éxito le rodea.

Entonces, ¿qué deberías hacer con esas brillantes ideas que rondan por tu cabeza? ¿Cómo reconocés si vale la pena o no llevarla a cabo? ¿A quién deberías contarle tu idea sin que te la roben?

Si bien la mejor forma de proteger una idea es patentarla, te acercamos unos tips simples para que empieces a bajar a tierra tus proyectos creativos sin que se pierdan o te los roben en el camino.

 

De ideas a realidad

En primer lugar, lo que tenés que hacer es documentar tu idea. Agarrá papel y lapiz y escribí todo lo que se te ocurra sobre ese proyecto. ¿Qué es? ¿Cómo funcionará? ¿Cómo lo vas a vender? ¿Cuál es el público objetivo?

A ese papel ponele fecha y empezá a desarrollar en un cuaderno todo lo que esté relacionado al proyecto en cuestión.

El siguiente paso, y que quedará plasmado en tu cuaderno, será investigar en profundidad todos los aspectos de tu brillante idea. Desde el aspecto comercial al de negocios, sin dejar de lado el legal.

Si seguís convencido de que es un proyecto que vale la pena realizar, entonces comenzá a averiguar sobre patentes previas. Tenés que asegurarte de que no exista algo similar en el mercado.

Si el mercado está disponible, entonces no queda más que comenzar a armar un prototipo de aquello que escribiste en el cuaderno creativo. Incluso si tu idea se trata de un servicio, comenzá a llevarla al lado práctico. De esta manera, te vas a dar cuenta qué fallas puede presentar y como solucionarlas en tiempo y forma.

Una vez que ya probaste tu proyecto hasta el cansancio y ya no saltan nuevas fallas y obstáculos, entonces es hora de que te des una vuelta por el sitio del Ministerio de Producción y Trabajo, que ofrece un sistema simple y práctico para patentar y registrar tu idea.

Ahora que tu proyecto tiene cuerpo y vida, es momento de decidir si vas a ser vos quien lo desarrolle o si vas a vender tu idea. Pase lo que pase, jamás vas a dejar de sentir satisfacción cuando veas a tu idea hecha realidad.

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