El desarrollo de un emprendimiento supone de varios pasos, como pueden ser el diseño, estrategias de mercado y la identificación del público.

Sin embargo, todas estas aristas sólo pueden definirse una vez que encontrás cuál será el nicho de tu emprendimiento, y para esto tenés que sentarte a pensar una serie de puntos clave.

Para empezar, tenés que identificar cuáles son tus talentos y habilidades. El punto de partida de un negocio a desarrollar se basa en aquello que vos sabés hacer o tenés capacidades de llevar a cabo.

Todo emprendedor debe reconocer la diferencia entre aquello en lo que es realmente bueno y aquello en lo que se quiere destacar. Al identificar ese punto fundamental, debe desglosar qué tan posible es desarrollar esta habilidad en un mediano y largo plazo.

Además de realizar este análisis, el emprendedor debe tener en cuenta cuál de todas estas habilidades le divierte más desarrollar. Seguramente escuchaste mil veces la frase “elige un trabajo que ames y no tendrás que trabajar un día en tu vida”, y es real.

Si no hay equilibrio entre lo que tu cerebro y tu corazón te dictan, entonces se dificultará el éxito de tu emprendimiento.

Una vez definido tu talento y habilidades a desarrollar, es la hora de ver cómo las podés aplicar a las necesidades del mercado. ¡Cuidado! Esta etapa del armado de tu startup puede tirar por la borda los pasos anteriores.

¿Por qué? Básicamente porque te vas a dar cuenta cuán necesario es realmente el desarrollo de un emprendimiento basado en tus habilidades. Tenés que encontrar un talento que pueda serle útil y de fácil consumo para tu público objetivo. Este es el punto en el que investigar el mercado va a ayudarte a delinear tu proyecto y cómo explotarlo.

Por último, es importante analizar cuán redituable es tu emprendimiento. ¿Te va a permitir recuperar la inversión inicial? ¿Es un negocio escalable? ¿Tu público elegido está dispuesto a pagar por el?

Este punto se define más claramente una vez que realizaste la investigación de mercado, ya que lo vas a reconocer una vez que tengas a tu público delimitado y conozcas realmente sus necesidades.

Entonces, si encontrás un nicho que realmente te gustaría desarrollar, que responde a una necesidad del mercado y es efectivamente redituable, ya no queda nada más por definir. ¡Adelante y éxito!

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