El Método Kaizen es una antigua filosofía encerrada en esta poderosa afirmación: “Un viaje de mil millas comienza con un pequeño paso”. Pese a ser milenario, es igualmente práctico y efectivo cuando se aplica a la vida moderna, en lo personal y en los negocios.

El Método Kaizen puede definirse de dos maneras: Uso de pasos muy pequeños para mejorar un hábito, un proceso o un producto, o uso de momentos muy pequeños para inspirar nuevos productos o inventos.

¿Quién no ha estado buscando formas de transformar su vida? ¿Quién no probado con diferentes metodologías, pero ninguna funcionó y se volvió a los hábitos de siempre? Pues quienes lo han llevado a la práctica, dicen que el Método Kaizen es la solución.

La búsqueda de construir una mejor versión de uno mismo, también conocido como crecimiento personal tiene bastantes semejanzas con una montaña rusa: Este proceso está lleno de subidas, vueltas y bajadas. Y entre más subimos, al final terminamos mareados sin antes intentarlo…

¿Porqué razón nuestro deseo de construir una mejor versión de nosotros mismos resulta tan complicado y casi siempre termina en un nuevo fracaso? Aquí  tres explicaciones:

  1. Enfocarnos en un objetivo muy grande nos abruma tanto que nos impide actuar: Siempre nos han dicho que tenemos que tener objetivos no grandes, sino enormes. El mundo del crecimiento personal nos pide que no solo dominemos nuestro interior, sino que conquistemos el mundo entero. Así que lo primero que hacemos es diseñar un plan que nos hará superar el 99% de los mortales y nos unirá al exclusivo 1% que está por encima del resto en aspectos financieros, estado físico y cantidad de imágenes alrededor del mundo en nuestra cuenta de Instagram. Sin embargo, los objetivos son tan grandes y ambiciosos que terminan abrumándonos tanto que nos impiden actuar. Tener objetivos gigantes puede ser inspirador, pero como muchas cosas inspiradoras y grandes, también pueden llenar de miedo y hacernos pasar un trago amargo. El Método Kaizen es una invitación a reevaluar la manera como planteamos y trabajamos los tus objetivos. Es una alternativa mucho más realista y consciente que se basa en los pequeños pasos y procesos.
  1. Pensamos que una fórmula mágica nos va a salvar: Si logramos superar este miedo y decidimos actuar, en vez de hacer lo que todos sabemos que debemos hacer (trabajar duro, ser constantes, esperar resultados de largo plazo), empezamos a buscar «trucos» o fórmulas mágicas que nos enseñen cómo ser exitosos de manera mucho más rápida y con el menor esfuerzo. El problema de esperar que una fórmula mágica nos salve, es que pasamos más tiempo buscándola que realmente haciendo algo al respecto. El hecho de buscar esa fórmula nos hace pensar que estamos haciendo algo al respecto por nuestros objetivos, cuando en realidad no estamos haciendo absolutamente nada.
  1. Dejamos de hacer aquellas cosas que verdaderamente nos ayudan: Tal vez somos constante y comenzamos a ver resultados: comenzamos a bajar de peso, a pagar las deudas y a llevar ese estilo de vida que soñamos. Quizás una de las mejores frases de Napoleón que aplican al crecimiento personal es aquella que dice: “El momento más peligroso ocurre en alguna situación de victoria”. Esto se debe a que la mayoría de las personas ven el crecimiento personal como un destino final: piensan que una vez alcanzan un objetivo, han cumplido y pueden relajarse. Sin embargo, tenemos que recordar que el crecimiento personal no es un destino al que llegamos. Nunca lo vamos a completar.

La filosofía o Método Kaizen consiste en optar por un mejoramiento continuo en pequeñas cantidades.

Si bien fue desarrollado originalmente para ayudar a los negocios a mejorar y tener éxito, esta es igual de aplicable a nuestras vidas personales, ya que representa una alternativa y antídoto para los efectos de la montaña rusa llamada crecimiento personal.

 

¿En qué consiste este método?

En vez de hacer cambios radicales en un lapso corto de tiempo, más bien hagamos pequeñas mejoras todos los días que nos conducirán al cambio que queremos. Cada día debemos enfocarnos en mejorar un 1% en lo que estamos tratando de cambiar. Solo eso, solo un 1%.

Puede que no parezca mucho, pero cada mejora del 1% que hagamos comenzará a acumularse una con otra. Al principio puede parecer muy básico, incluso inexistente. Sin embargo, gradualmente y de manera lenta, comenzaremos a notar cambios positivos.

A diferencia de otras «metodologías de crecimiento personal», desarma esos objetivos inmensos y hasta abrumadores en pequeñas piezas y pasos fácilmente alcanzables. Los pequeños éxitos que vamos alcanzando con nuestros pasos en un comienzo, crean una especie de momentum que incentiva a tomar pasos cada vez más grandes.

Mejor aún, una de las premisas  es que no existe un fórmula mágica que hará que las cosas mejoren de la noche a la mañana. El cambio llega por medio de pequeñas y continuas mejoras.

No gastemos tiempo buscando ese «factor» que cambiará todo. Más bien enfoquémonos en la tarea que estamos haciendo y recordemos: «Tú ya sabes lo que tienes qué hacer. Trabaja y encuentra maneras simples de ir mejorando en el camino»

Por último, recordemos que el método Kaizen no es algo que se hace por una sola vez. Este es un proceso de mejoramiento continuo.

 

Fuente: iProfesional

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