Para encaminarse correctamente hacia el éxito en el proceso de desarrollo de una startup hay que contar con múltiples ingredientes. Dos de ellos -que de hecho están muy relacionados entre si- son la creatividad y la innovación.
Es común creer que estos dos elementos “son inalcanzables”, pero sólo es cuestión de cultivarlos y ponerlos en práctica.
¿Cómo? ¡Es muy simple! Te acercamos los pasos fundamentales para que tus ideas no queden cajoneadas y truncas.
En primer lugar, resulta fundamental escuchar al cliente, identificar cuáles son sus necesidades y entender cómo tu emprendimiento puede ayudarlos. ¡Aprovechá los desarrollos tecnológicos para conocer más a tu público!
Por otro lado, para alcanzar la innovación es necesario que tu equipo esté motivado y siempre listo a dejar volar su creatividad. Encargate de que todos estén al tanto de la cultura de tu emprendimiento, que conozcan su esencia les va a permitir tener una base firme para crear.
En línea con este punto, se encuentra el conocer cuáles son las capacidades reales con las que contás para poder desarrollar tu proyecto. Poner el foco en cuestiones imposibles solo logrará que te estanques y que termines cajoneando tus grandes ideas.
Enfocá tu creativdad en aquello alcanzable o en los procesos que pueden hacer realidad tu idea. Para esto, tenés que conocer con qué recursos contás y entender cómo los podés utilizar en pos de tu idea innovadora.
Por último, pensá cómo podés presentar las ideas que surjan en tu equipo a los potenciales inversores de tu proyecto. Una idea creativa mal presentada puede resultar fatal.
Una vez que tengas todo sobre ruedas, solo resta hacer realidad esa idea innovadora. ¡Adelante!
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